Las palabras pesan porque están mojadas. Se hunden y hay que descubrirlas como a un antiguo tesoro apresado en un barco sumergido. Quieren salir a flote pero no lo consiguen... porque no están huecas.
20 febrero, 2012
Exposición I certamen de poesia visual "Juan Carlos Eguillor"
Ya hay fecha para la exposición. La rueda de prensa sera el 20 de febrero a las 11 horas, y la exposición quedará inaugurada el 21 a las 19 horas en la Casa del Cordón de Vitoria. Mi obra, "MENSAJE EN LA BOTELLA" estará allí. Os dejo el siguiente enlace: http://www.kulturklik.euskadi.net/lang/es/ikusizko-poesia-topaketa-gasteizen-encuentro-poetico-visual-en-vitoria/
12 febrero, 2012
Premio de poesía visual "Juan Carlos Eguillor"
A finales de enero fui seleccionado en el "I Premio Internacional
de Poesía Visual Juan Carlos Eguillor". Habrá una exposición en Vitoria y
un catálogo con todas las obras ganadadoras y seleccionadas. Os iré
manteniendo informados; de momento os remito a la siguiente página: http://www.escritoresdeeuskadi.com/actividades-aee/concursos/551-ganadores-del-i-premio-de-poesia-visual-juan-carlos-eguillor
18 noviembre, 2011
21 octubre, 2011
El gran batacazo
| Fotografía del autor |
Desde los anales de la humanidad, ésta ha ido detrás de miles de sueños. Cada persona ha buscado siempre el suyo propio. Tras años de sufrimiento ha habido quien lo ha conseguido. Unos lo lograron sin enterarse, sin esfuerzo alguno, mientras otros se quedaron en el camino.
Y la historia se repite y se repetirá hasta que la humanidad expire. Mientras sigamos pensando por nosotros mismos, perseguiremos algún sueño. Hay gente que cuando lo consigue, se desengaña por haberlo idealizado de una forma totalmente distinta a como después ha sido realmente. Pero en fin, dejemos que se equivoque por si mismo. Aconsejemos pero no se nos ocurra disuadir al no ser que se vaticine una verdadera catástrofe por el camino. De los batacazos aprendemos, y yo que llevo unos pocos, luzco unos lustrosos chichones y moratones a modo de autolesión. Pero finalmente he superado estos escollos y ahora sé qué debo y qué no debo hacer. Tropezaré en otras piedras, pero difícilmente en las mismas pues como humano que soy, ya he magullado mis pies en dos ocasiones y no ocurrirá lo mismo una tercera vez.
Como se suele decir, nadie escarmienta en cabeza agena y yo quiero ser una de estas cabezas. Celebremos nuestros batacazos como los grandes éxitos que puedan aparecer en un futuro.
07 octubre, 2011
El ángel ascendido
| Fotografía del autor |
“Te daré innumerables
tesoros hasta enterrarte en ellos y relucir a mil leguas de
distancia. Te concederé felicidad infinita en la Tierra. El mundo
entero estará a tus pies: ante ti, bajarán la cabeza reyes,
príncipes, el mismo Papa. Las mujeres que desees, las obtendrás con
una simple mirada. Tu longevidad será muy superior a la de cualquier
hombre y la gozarás como goza un jovenzuelo de su juventud.”
Ésta era la propuesta
diaria, ya monótona, de aquel diablo. Siglos y siglos repitiendo las
mismas palabras, hasta conseguir hacer sudar de avaricia a sus más
nobles víctimas. Se rindieron a la tentación gente ya poderosa,
pobres y curas. Pero aquel diablo estaba harto, aburrido habría que
decir, de su monotonía.
“¿De qué vale”, se
decía, “ser malo? ¿Qué consigo realmente con la compra de tantas
almas? Siglos escuchando las mismas plegarias: Quiero romper el
contrato, dicen. Estoy tan aburrido...”
Un día se marcó su
vida como con un hierro candente. Trataba de tentar a un motero, ya
se sabe, gordo y con enormes tatuajes en los brazos.
–Te daré innumerables
tesoros hasta enterrarte en ellos y relucir a mil leguas de
distancia. Te concederé felicidad infinita en la tierra...
Pero el motero, en un
alarde de querer imitar al diablo, tentó:
–¿Por qué no te
compras una moto?
–¿Cómo? –preguntó
el diablo sorprendido.
–Sí, una moto:
grande, reluciente, con un manillar enorme. Recorrer el mundo
mientras te vibran las manos, el culo...
El buen diablo parecía
recelar.
–...ser el dueño de
la de la carretera, llevar a una chica detrás que quiere escapar de
su jefe, vivir el día y la noche...
–Y ¿podré beber
cerveza en un local de mala muerte? –interrumpió el diablo con
ojos centelleantes.
–¿Quién o qué te lo
impedirá?
Y desde aquel día se
montó en una moto roja y negra, dejó de tentar a los hombres y se
hizo llamar el Diablo Motero. Ya jamás se bajó de la moto y los
moteros se encomendaron a Él siempre que lo necesitaron,
convirtiéndole así en su santo y patrón.
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