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08 julio, 2011

Un poema... un reencuentro

Fotografía del autor


Sí, lo confieso señores. Tengo una actitud reacia a publicar mi literatura en esta bitácora o en cualquier otro tipo de página de internet. Hay muchos concursos en los que vetan aquello que presentas, por la simple cuestión de aparecer en este tipo de medios y eso, sinceramente, fastidia. También hay otros factores que me hacen renegar de este medio pero que no diré ahora ni aquí. En cualquiera de los casos dejo caer este poema como una hoja seca, sin hacer mucho ruido, y sentenciándolo seguramente a no ser premiado; tal vez sea consciente que no es el mejor y tampoco conseguiría tal reconocimiento; se aleja bastante de mi estilo y fue un reencuentro con la poesía después de varios años, sin modificar ni una sola palabra desde su creación. Ahí va esta primera hoja que espero no se balanceé demasiado en la tempestad...



Hombres enloquecidos. Recuerdos atroces
de crímenes horripilantes.
Una duda que cierne
por la inconsciencia atropelladamente
y mañana todo habrá acabado.
La abominación
la recreación
los sudores de la muerte que se aproximan.
La sombra
el no articular palabras
la sordera que se aproximan.
Hombres atroces. Recuerdos enloquecidos
de episodios macabros
que ni siquiera mañana habrán acabado.
Almas que vagarán buscando redención
sin ser encontrada. Almas negras
lujuriosas e inacabadas.

18 febrero, 2011

Del poemario EL TINTE SOBRE EL CRISTAL

Fotografía del autor


Uno de los seguidores de este blog, me pidió que le mandase algo que hubiese escrito en mi adolescencia. Aunque tengo cosas muchísimo más antiguas, no me atrevo a mostrarlas pues no tienen ningún tipo de interés. Este poemario primerizo está influenciado por el dadaismo y tiene también multitud de caligramas. Repito que es excesivamente primerizo y, por lo tanto, no sé si tiene más valor que el sentimental.



II

tal vez los cisnes de Dalí
sean realmente elefantes reflejados en el agua
cómo se va a imaginar un pez
que aquéllos no son elefantes
que ridículo pensar lo contrario diría el pez
y por qué no podemos carecer de rostro
como un personaje de De Chiricco
quién sabe si no nos lo presta
un juego de luces y sombras tal vez la realidad
no sea más que la superposición
de varios aspectos de un mismo objeto
como lo veían los cubistas
un millón de alternativas
un millón de realidades
una mano podría ser un abanico
un abanico una concha estriada
la concha un zapato del cuarenta y tres con forma de concha   


IV

me resulta tremendamente dificultoso
andar con mis pies de corcho
en particular por un río o por el mar
porque estos salen a flote
a pesar del peso de mi cuerpo
y mi cabeza queda en el fondo
como el ancla de un barco
y un pez se aproxima e intenta hacerme el boca a boca
hasta que se va detrás del cebo del pescador
pero por fin consigo respirar
por los poros de mis pies
y el nenúfar que está a mi lado
me saluda amistosamente


IX

el personaje suicida de mi sueño
quiere que yo despierte
pero continúo con mi dulce pesadilla
porque soy un sádico
tal vez cuando duerma
en un ataúd
bajo varios metros de tierra seca
mi personaje vengativo
me persiga
con un despertador en la mano


XI

no sé a quién me recuerda este espejo 
se me muestra el rostro de un hombre extraño
un día lo vi en las claras aguas de un río otro día
su imagen nació en las pupilas de mi amada los movimientos
del hombre eran iguales en ambos ojos
como el de las marionetas guiadas
por los mismos hilos era espantoso me seguía a todas partes
creí hallarme hechizado
estaba en las copas y era imposible beber estaba en las ventanas suelos pulidos armarios barnizados
y cuando me arranqué los ojos
llegó la explicación que tanto ansiaba
mi bastón es blanco largo ligero y se puede plegar


16 septiembre, 2010

Del poemario INTERCALACIONES

2

Los pelos se enredan
en los seis agujeritos del desagüe.
Me dan repelús.
¡Casi tengo que apartar la vista de ahí!
Cubro mis manos con guantes de Látex,
me armo de valor,
y consigo sacar uno larguísimo.
Salgo a la ventana.
Ato un extremo del pelo
en un gancho que agujerea la cornisa.
El otro extremo lo anudo a mi garganta,
no sin antes subirme el cuello de la camisa para evitar su contacto.
Aunque el pelo no resista
el asfalto es durísimo. Agur.



6

¡Qué hermosa fístula
asoma en tu carne!
Como una boca que escupe
babas deliciosas. El volcán provocativo
que consume mi neocórtex.



10

Las esquirlas de la noche rota,
hieren a las siluetas
de los edificios
apagados.
Sus antenas, que son extremidades de monstruos,
se esconden,
mientras otras se alargan
por el pavimento azulado
con el riesgo
de terminar
crujiendo bajo un zapato.
Los árboles, fieles a su morada,
custodian la negrura que
poco a poco
escapa entre sus hojas,
que verdean una mañana más.




15

Pues sí, un día
me aplastó un exceso de ilusión.
Cayó sobre mí
como una catedral arruinada.
La ilusión
se volvió en contra mía
y se autosepultó. Y a quedado maltrecha.
Pues sí, la luz
me huye. Acude con presteza la oscuridad.
Siempre aprovecha para robarme
un trocito de vida, que se traga
para convertirse en luz,
y ocurre como un puntito de luz
en el cosmos: perdido como el náufrago.
Pues sí, mi cerebro reptiliano
engulle al neocórtex,
y tiene la necesidad de seguir
devorando salvajemente
todo lo que encuentra en su camino:
la ilusión,
la oscuridad,
la luz... y a sí mismo
aunque muera de una indigestión.

29 agosto, 2010

MI INCONFORMISMO

Cuando escribí este poemario, residía en una isla -la cual me evitaré mencionar para no herir sentimientos- donde queda plasmado mi más absoluto malestar de los cuatro años insufribles de estancia. Ninguna persona que había ido a trabajar allí desde otros puntos de España, quedaba indiferente en aquel lugar. No existían las medias tintas: amor u odio, se acabó. Y lo mío era odio. Odio a un espacio tan reducido que me producía una fobia continua, odio a su viento inagotable, odio a su polvo...

Pero no me considero negativo. ¿Inconformista?, muy posiblemente. Cierto es que siempre me han obsesionado algunas cosas como son la muerte, el estancamiento o el ver pasar la vida sin haberla aprovechado. Pero al fin y al cabo ¿quién no tiene estos temores?






DEL LIBRO "APRETADOS ESTÁN LOS DIENTES"



Cada pisada mía
es como una pisada en la arena del desierto
aunque pise los duros adoquines de la calle,
aunque pise las chinas volcánicas
que pueblan los valles,
los campos,
las microciudades.
Camino circunstante
y ya no sé si seguir en la calle
o irme a mi microcasa. Todo me aburre tanto...
Pero ¿qué se puede hacer
con un único día libre a la semana
después de haber trabajado de diez
a doce horas diarias?:
limpiar la casa,
curiosear las tiendas del centro comercial,
dar paseos por las microciudades
o los pueblos que no son pueblos,
irte de marcha a garitos
llenos de guiris, propiedad de guiris, atendidos por guiris;
dormir...